EL DEMONIO QUE TÚ SABES
(Guión de cómic escrito a principios de la década de 1980, nunca realizado.)
Notas para el dibujante: La acción transcurre en un pueblecito de –por ejemplo– los Estados Unidos. Verano. Casas de madera, bonitas y sencillas, jardines, praderas, etc. Todo muy rural, muy campestre y con cierto aire del pasado. La acción podría transcurrir en los años 1930.
PÁGINA 1.
Viñeta 1: Campo. Vallas. Por la mañana. Sentados o apoyados en las vallas, cuatro chavales de unos doce o trece años. Son Tim, Bill, Roger y Mike. Todos visten modestamente, pero con aseo. Puede verse alguna casita al fondo.
ROGER.- Por cuarenta centavos, podremos verla.
BILL.- ¿Y quién tiene cuarenta centavos?
Viñeta 2: Especial atención a las caras de Roger y Bill.
ROGER.- Yo tengo cuarenta centavos. Yo los tengo.
Viñeta 3:
MIKE.- Pero por ese dinero sólo nos aceptará a uno de nosotros. No querrá vernos a los cuatro.
ROGER.- ¡Claro que sí! A los chicos les debe de hacer precio espcial. Como cuando vamos al cine o al fútbol.
Viñeta 4: Tim destacado. Los otros un poco atrás.
BILL.- ¿Qué dices tú, Tim?
TIM.- No sé. A mí me da un poco de miedo. Dicen que es una bruja.
Viñeta 5: Roger se está riendo. Los demás sonríen. Tim no.
ROGER.- ¡Bah! ¡Eso lo dicen los mayores para que no nos acerquemos a su casa! ¡A mí no me da miedo! ¿Vosotros tenéis miedo? ¿Quién tiene miedo?
PÁGINA 2.
Viñeta 1: Los chicos han echado a andar, alejándose de las vallas, por el campo. Casas al fondo.
BILL.- Yo no tengo miedo.
MIKE.- Si vamos todos, vamos todos, ¿no? No siempre tendremos cuarenta centavos.
Viñeta 2: Siguen por una carretera no asfaltada, un camino de carro.
TIM.- ¿Y qué le diremos?
ROGER.- Qué nos dirá ella, que no es lo mismo. Por cuarenta centavos, sabremos nuestro porvenir. No está mal, ¿verdad?
Viñeta 3: Se acercan a una casa algo destartalada, de madera, dos pisos. Una valla la circunda.
TIM.- Sigo pensando que no deberíamos ir.
BILL.- ¡Tim! No seas aguafiestas. Roger tiene razón. ¡Es una gran oportunidad!
Viñeta 4: Llegan ante la puerta de entrada del jardín, no demasiado cuidado. La puerta de la casa está entreabierta.
ROGER.- ¡Señora Wicherly! ¡Señora Wicherly! ¿Está usted en casa?
TIM.- No grites. Podríamos llamar la atención de algún vecino.
MIKE.- ¡Cállate ya, cobardica!
Viñeta 5: Desde el interior del umbral de la casa. Una confusa figura de mujer, una anciana. Vemos su mano agarrando la madera. Los chicos, recortados, contemplando expectantes.
VOZ SRA. WICHERLY.- ¿Qué queréis de mí?
ROGER.- ¿Podemos pasar, señora Wicherly? Tenemos dinero.
PÁGINA 3.
Viñeta 1: Los chicos entran en la casa. Pocos muebles. Una mesa, sillas, algo de desorden. La Wicherly es una anciana con un vago aspecto como de bruja. Los chicos que lleven gorra se la habrán quitado al entrar. No hay mucha luz.
SRA. WICHERLY.- ¿Dinero? ¿Para qué quiero yo vuestro dinero?
ROGER.- Bueno, para lo mismo que quiere el de nuestros padres.
Viñeta 2: Todos dentro de la casa. La Wicherly se ha sentado ante la mesa.
SRA. WICHERLY.- ¡Ah! Eres un chico listo, ¿eh? ¿Qué es lo que queréis?
ROGER.- Que nos adivine el porvenir. Dicen que usted lo hace. Que usted lo ve y lo sabe todo.
Viñeta 3: La Wicherly y Roger. Tijm a un lado.
SRA. WICHERLY.- Eso dicen, ¿eh?
ROGER.- Sí, señora. Nosotros… nosotros tenemos cuarenta centavos. Somos cuatro. A diez centavos por cabeza. Es un buen precio, ¿no? Quiero decir, precio especial para los niños…
Viñeta 4:
BILL.- Como cuando vamos al cine o al fútbol.
Viñeta 5: La Wicherly sonríe al oírles.
SRA. WICHERLY.- ¡Vaya! Sois muy inteligentes. Pero creo que os equivocáis conmigo. No soy lo que pensáis.
Viñeta 6: Rostros desilusionados de los chicos.
ROGER.- Entonces, ¿no va a leernos el porvenir? ¿Hemos venido aquí para nada?
BILL.- Por favor, señora Wicherly. Quién sabe cuándo volveremos a tener cuarenta centavos…
Viñeta 7:
SRA. WICHERLY.- ¡Está bien ¡Está bien! Sentaos. Veré qué puedo hacer.
PÁGINA 4.
Viñeta 1: Los cuatro chicos se han sentado alrededor de la mesa, con la señora Wicherly.
SRA. WICHERLY.- Poned vuestras manos palmas arriba sobre la mesa. Vamos.
Viñeta 2: La Wicherly, con una mano de Roger en una de las suyas, y otra de Bill en su otra mano.
SRA. WICHERLY.- Vuestras manos no me dicen nada. A ver vosotros dos.
Viñeta 3: Presta atención a la mano de Tim, que sostiene ahora. No se fija en la de Mike, que sostiene con la otra.
SRA. WICHERLY.- Tú mano sí me interesa, jovencito. ¿Cómo te llamas?
TIM.- Tim, señora Wicherly.
Viñeta 4: La Wicherly estudia la mano de Tim. Está concentrada, muy seria.
SRA. WICHERLY.- Dame tu otra mano, pequeño.
Viñeta 5: La Wicherly sostiene las dos manos de Tim, palmas arriba, sobre las suyas.
ROGER.- ¿Qué ve en las manos de Tim, señora Wicherly?
SRA. WICHERLY.- ¡Cállate, muchacho!
Viñeta 6: Rostro de la Wicherly observando las manos de Tim.
SRA. WICHERLY.- Tim, pequeño. Debes tener mucho cuidado. Debes desconfiar del demonio.
PÁGINA 5.
Viñeta 1: Tim mirando a la Wicherly, expectante.
TIM.- ¿Qué demonio, señora Wicherly?
SRA. WICHERLY.- Sólo existe un demonio, pequeño. Sólo existe uno. Los demás son invenciones. Cuídate de tu demonio, Tim.
Viñeta 2: Roger mira con interés a Tim y a la Wicherly.
ROGER.- ¿Qué es lo que ve? ¿Corre Tim algún peligro?
BILL.- ¿Y a nosotros no nos dice nada? ¿No ve ningún demonio?
Viñeta 3: La Wicherly se ha levantado de su silla. Los chicos están medio levantados también ante el gesto que ella hace de que se vayan.
SRA. WICHERLY.- ¡Está bien, muchachos! ¡Ya os he visto suficiente! Id a jugar a vuestras casas.
ROGER.- Pero…
Viñeta 4: Cerca de la puerta abierta, todos en pie. Ella les está conminando a que se marchen.
SRA. WICHERLY.- Vamos, largaos, muchachos.
ROGER.- Espere, no lo hemos dado los cuarenta centavos.
SRA. WICHERLY.- No los quiero. Quedáoslos y gastadlos en golosinas. Vamos.
MIKE.- Pero…
Viñeta 5: La Wicherly los ve irse desde el humbral. Los chicos cruzan el jardín hacia la valla.
SRA. WICHERLY.- ¡No olvides mi consejo, Tim! ¡Ahora, id a jugar!
PÁGINA 6.
Viñeta 1: Los chicos andan carretera adelante, hacia el pueblo. Aspecto cariacontecido.
MIKE.- Pues sí que hemos tenido éxito.
BILL.- Por lo menos no nos ha cobrado los cuarenta centavos.
ROGER.- Tim ha sido el afortunado. A él sí le ha dicho algo.
Viñeta 2: Tim en lugar destacado.
TIM.- No me gustó lo que me dijo. Tampoco lo entendí.
BILL.- ¿Qué demonio es el tuyo, Tim?
Viñeta 3:
TIM.- Yo qué sé. Creo que se ha reído de mí.
ROGER.- De nosotros. Nos ha tomado el pelo.
MIKE.- El dinero, no.
Viñeta 4: Llegan al pueblo, primeras casas. Tim echa a correr hacia una de ellas.
TIM.- ¡Tengo que irme! ¡Es el cumpleaños de Betty! ¡Hay pastel de manzana!
MIKE.- ¡Pastel de manzana!
BILL.- ¡Adiós, Tim!
Viñeta 5: Interior de la casa de Tim. Tim sube escaleras arriba hacia el piso superior. Al fondo, la cocina, donde puede verse a la madre de Tim, atareada, mirando al chico subir rápidamente. Casa limpia y modesta.
MADRE.- ¿Éstas son horas de llegar? ¿Dónde has estado?
TIM.- ¡Subo a lavarme las manos, mamá!
PÁGINA 7.
Viñeta 1: Cuarto de baño. Tim, en camiseta, se mira al espejo, toalla en mano.
PENSAMIENTO DE TIM.- (Que me cuide del demonio… ¿Por qué yo? ¿Que es lo que ha visto en mí?)
Viñeta 2: Tim se vuelve a mirar hacia la puerta del baño, desde donde afuera llama su madre.
VOZ DE MADRE DE TIM.- ¡Tim! ¡Es hora de acostarse!
TIM.- Voy, mamá.
Viñeta 3: Tim abre la puerta del baño para salir. En el espejo del baño, en vez de reflejarse él, se ve a un demonio que hace ese ademán de abrir la puerta que Tim está haciendo. A la imaginación del dibujante que este demonio sea de lo más escalofriante posible.
Viñeta 4: Cuarto de Tim. Oscuridad. Tim acostado en la cama.
TIM.- Menuda tomadura de pelo. Qué mujer.
Viñeta 5: Idem anterior. La sombra que Tim refleja en la pared del cuarto no es la suya, sino la del demonio que se reflejaba en el espejo en la viñeta 3.
TIM.- Creo… que me estoy durmiendo…
Viñeta 6: La sombra del demonio se separa de la pared. Tim duerme apaciblemente.
PÁGINA 8.
Viñeta 1: La sombra del demonio abre la puerta del dormitorio de Tim para salir.
Viñeta 2: El demonio se desliza hacia el cuarto de baño, que estará a dos puertas del dormitorio de Tim. Ojo: el demonio no arroja sombra, cuando deja de serlo para convertirse en el demonio que hemos visto en el espejo. Oscuridad en la casa. Una ventana por la que entra luz de luna.
Viñeta 3: Mano del demonio abriendo la puerta del cuarto de baño que ya hemos visto. La luz encendida.
Viñeta 4: El demonio se sitúa frente al espejo, pero de manera que no veamos aún lo que el espejo pueda reflejar.
Viñeta 5: El demonio frente al espejo. Pero lo que aparece reflejado en él, no es el demonio, sino Tim, en camiseta, tal como se miraba en la página anterior. Su rostro refleja susto.
Viñeta 6: El rostro de Tim en el espejo se vuelve borroso, se desfigura.
PÁGINA 9.
Viñeta 1: El demonio alejándose hacia la puerta del baño. En el espejo no se refleja más que el resto del cuarto. Ahora vemos que la sombra que el demonio proyecta en el suelo es la silueta de Tim.
Viñeta 2: La puerta abierta del baño. El demonio cruzando el umbral. La luz encendida. La sombra proyectada en forma de silueta de Tim no sigue los movimientos del demonio, sino que está aferrando algo (una silla, el pie del lavabo), como si no quisiera seguir al demonio. Éste no se percata de ello.
Viñeta 3: El demonio regresando por la oscuridad del pasillo hacia el cuarto de Tim.
Viñeta 4: El demonio abriendo la puerta del cuarto de Tim.
Viñeta 5: Vista del pasillo en la penumbra. La puerta del baño abierta o entreabierta, y la luz encendida dentro.
Viñeta 6: Interior del cuarto de baño. La silueta de la sombra de Tim se ha puesto en pie. Es una mancha negra con la forma del chico. Se mira en el espejo, pero aún no vemos lo que se refleja en él.
PÁGINA 10.
Viñeta 1: La sombra de Tim se mira en el espejo. En él se refleja el demonio que ya hemos visto.
Viñeta 2: Rostro asustado de Tim, que se despierta de repente en su dormitorio.
TIM.- ¡Ahhhhhh!
Viñeta 3: La madre, el padre, Betty (una chica de 18 años) están en el dormitorio de Tim. Tim asustado, sentado en la cama. Todos en camisón o pijama.
MADRE.- ¿Qué pasa, Tim? ¿Por qué has gritado?
PADRE.- ¿Qué ocurre, Tim?
BETTY.- ¡Tim!
Viñeta 4: Tim rodeado de su familia. Una mano en la cabeza.
TIM.- No lo sé… Creo haber tenido un sueño… pero no recuerdo qué era…
PADRE.- Una pesadilla.
MADRE.- Ya ha pasado, Tim. ¿Quieres que me quede un rato?
Viñeta 5: Tim está echado de nuevo en la cama. El padre y Betty junto a la puerta del cuarto. Madre junto a la cama del chico.
TIM.- No, no. Tengo sueño. No ha sido nada, de verdad.
PÁGINA 11.
Viñeta 1: Campo. Tim, Roger, Bill y Miike andando por él. Por la mañana.
MIKE.- Todavía sigo creyendo que la Wicherly nos tomó el pelo.
ROGER.- ¡Bah! No vale la pena pensar en ello. Por lo menos, no nos costó dinero.
Viñeta 2: Unos se han sentado sobre una valla y los demás al pie de un árbol.
TIM.- ¿Vosotros creéis en el demonio?
ROGER.- ¡Vaya!
BILL.- ¿A qué viene eso?
MIKE.- ¿Qué clase de demonio?
Viñeta 3: El rostro de Tim en lugar preferente.
TIM.- El demonio. El que dijo la señora Wicherly.
BILL.- ¿Lo que te dijo a ti? No entendí nada. Dijo no sé qué sobre un demonio… que los demás sólo eran invenciones y que sólo existe un demonio.
Viñeta 4:
TIM.- ¿Qué quiso decir con eso? ¿Qué demonios son invenciones? Yo sólo sé que existe un demonio: el que cita el predicador los domingos ¿Cuáles otros pueden existir?
Viñeta 5: Bill da una patada a una lata vacía.
ROGER.- No le des más vueltas, Tim. Se rió de nosotros, seguro.
TIM.- Sí, pero…
Viñeta 6: Tim echa a andar separándose de sus amigos, que permanecen indolentes en donde están.
ROGER.- ¡Eh! ¿A dónde vas?
TIM.- Creo que tengo que hacer una visita.
PÁGINA 12.
Viñeta 1: Tim acercándose a la puerta de la casa de la señora Wicherly. Lleva las manos en los bolsillos.
Viñeta 2: Tim ante la puerta de la casa de la Wicherly. Está entreabierta.
TIM.- ¿Señora Wicherly?
Viñeta 3: Tim empujando del todo la puerta para entrar.
TIM.- ¿Señora Wicherly? ¿Está usted en casa?
Viñeta 4: Tim recortado en el umbral de la casa, desde el interior. Vemos en primer plano en el suelo una mano de la Wicherly, y un gato negro lamiéndola.
TIM.- ¿Señora Wicherly?
Viñeta 5: Tim en cuclillas junto al cadáver de la Wicherly, cuyo rostro tiene una expresión de horror, como si hubiera tenido una visión horrible que le causó la muerte. El gato sigue lamiendo su mano.
TIM.- Oh… vaya…
PÁGINA 13.
Viñeta 1: Tim alejándose de la casa de la Wicherly, las manos en los bolsillos.
Viñeta 2: Tim se acerca a un viejo granero en medio del campo.
Viñeta 3: Desde el interior del granero, vemos a Tim llegar a él.
TIM.- ¡Roger! ¡Bill! ¡Mike! ¿Estáis ahí?
Viñeta 4: Tim, parado justo en el umbral del granero. Seguimos viéndole desde el interior.
TIM.- ¿Estáis ahí? ¿Bill? ¿Mike? ¿Roger?
Viñeta 5: Interior del granero. Roger cuelga de una soga del techo, muerto. Bill tiene un hacha clavada en la espalda y yace sobre la paja. Mike, una horca clavada en el pecho; está en el piso superior del granero.
Viñeta 6: Tim alejándose del granero, las mnanos en los bolsillos. Lo vemos como en la viñeta 4, desde el interior.
TIM.- Vaya…
PÁGINA 14.
Viñeta 1: Tim se acerca a su casa.
Viñeta 2: Interior de la casa. La madre está disponiendo la mesa. Tim la mira. Escaleras al fondo que ya conocemos.
MADRE.- Anda a lavarte las manos, hijo. Comeremos dentro de poco.
TIM.- Sí, mamá.
Viñeta 3: Tim abriendo la puerta del cuarto de baño.
Viñeta 4: Tim se está lavando las manos y se mira en el espejo. En el espejo se ve reflejado a Tim.
Viñeta 5: Ahora el espejo ya no refleja a Tim, sino al demonio que ya vimos antes. Sonríe diabólicamente.
Viñeta 6: El espejo vuelve a reflejar a Tim, pero es un Tim diferente, con una expresión de odio, diabólica. Sus ojos parecen estar clavados en los del Tim de carne y hueso, que no tendrá, por lo que vemos, esa expresión que se ve en el espejo.
TIM DEL ESPEJO.- No existe otro demonio, Tim… más que el que todos llevamos dentro.
FIN.
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